domingo, 10 de enero de 2010

Cuarto piso y las sábanas.

Estábamos cerca del antro cuando decidí mirarte una vez mas antes de entrar y encontrarnos con los mismos de siempre. La luz de la luna se reflejaba levemente en tus ojos e iluminaba tu suave rostro, dejándolo de un color parecido al de la porcelana. El frío de la noche nos recorría y en una reacción natural me abrazabas, impregnando tu perfume en mi ropa. Pasaba por mi mente nuevamente el momento en que en verdad nos conocimos, esa tarde que hablamos por mucho rato sentados en el atardecer, con los pies sumergidos en la orilla de la laguna. Mando un último respiro y te miro; Estas lista para entrar? Si, ya entremos que hace frío.

Quinto piso y los disfraces mentales

No puedo aguantar mas. No puedo seguir así con todas esta mierda dando vuelta en mi cabeza. Siento como todo se acalora, como ese camino se derrite lentamente.

Quiero que esto se termine, desaparecerme un tiempo, no ver a nadie ni nada, sólo estar conmigo y sentir mi alma recorrer como ese sentimiento amargo recorre mi cuerpo. Cierro los ojos esperando que resulte, que pueda levantar las paredes y cerrar las puertas.

No creo que sea tan fácil olvidar, perdonar, simpatizar, alejar. Tendré que esperar a los resultados, me dije una y otra vez en el frío cuarto. El corazón se acelera y la mente se pone en blanco mientras en ese mismo cuarto todas las emociones salen como un bolo alimenticio hacia la superficie, lentamente quemando el interior y quitando todas las preocupaciones que sentías en ese momento. Vaya, no creo que haya funcionado. Me levanté lentamente, con una mano apoyada en el muslo y la muñeca de la otra en la boca, con la mente en blanco y libre para vivir otro día.

sábado, 9 de enero de 2010

Tercer piso y las ínfimas carencias

El sentido de impotencia que se llega a sentir en ciertas situaciones es tan agravante en corazón, alma y razón que termina por dejarte desesperanzado completamente. Así me mismo me sentí esa vez, te miraba como luchabas con tus problemas y no podía hacer nada para mejorar tu situación.
Así me vez tu ahora, tristemente moviéndome por el mundo sin razón de ser. Todo en lo que creía se fue cayendo lentamente; el trabajo ya no es el mismo, esa mujer con la que tanto soñaba ha cambiado completamente. Mis amigos ya no son tan amigos y súbitamente se me acaban las razones para vivir.

¿Sube o baja el ascensor?- pregunta un transeúnte del edificio.

-Baja.- le respondí, secamente.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Ultima carta hacia el infinito

Y las decisiones que tomaste no fueron las indicadas, pero que le vas a hacer. No te cuelgues del pasado, no te arrepientas de lo que has vivido, en total la vida está para vivirla. Creerías tu si te digo que no estoy arrepentido? Necesitas dejar de pensar en que vas a herir a los demás, ya que si los hieres es porque fuiste parte de su vida, y eso es hermoso. Yo he herido y me han herido, y si pudiese viajar en el tiempo para cambiar cualquier momento(por más mínimo instante que sea) no lo haría. La vida me ha traído hasta acá y sin ese sufrimiento (y la felicidad de donde viene o que crea) no hubiese llegado a donde estoy ahora.

Creo que digo esto por si en algún rincón de tu mente tú sigues creyendo que me molestas de alguna forma, creo que hay que cerrar este capítulo.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Con toda honestidad

En el mundo de los mitad, la gente mitad ve la mitad, escucha la mitad, come la mitad, respira la mitad, escribe mitad y lee mitad.

Mitad sueña sueños mitad, mitad piensa pensamientos mitad.

Caminando por la calle mitad del mundo mitad, me di cuenta de la quinta dimensión, somos todos mitad. Como lo haremos para encontrar nuestra otra mitad?

Creo que tu eres mi otra mitad.